Los productores de hielo en la Región se quedan sin reservas por el aumento de la demanda

La ola de calor dispara la compra de cubitos, que apenas se habían almacenado por los altos costes de la luz

Ni la estética ni el tamaño que presentan advierten de la importancia de los cubitos de hielo, que forman parte de la estampa veraniega de cualquier chiringuito, reunión familiar y de amigos que se precie. Ahora bien, parece ser que el de 2022 no es su verano, y que fabricantes y proveedores no podrán hacer su particular agosto por la escasez.

El problema radica en la falta de reservas. Las fábricas suelen almacenar el hielo entre enero y abril, a fin de llegar al pico de demanda del verano. Pero el coste de la electricidad provocó tener que parar la producción y aún no existían previsiones de las altas temperaturas que pasarían de una ola de calor a otra sin dar respiro alguno este verano.

«Las reservas están bajo cero desde hace ya dos semanas. La mayoría de las empresas están comercializando con la producción diaria, que permite abastecer tan solo a la cartera de clientes», asegura José Madrid, encargado de la empresa Cubi Rapid. Tal es la escasez que esta compañía, con instalaciones para la distribución y venta al por mayor en Cartagena y Valencia, dispone de reservas de 60.000 y 180.000 kilos, respectivamente. Unas cantidades que, según los cálculos de Madrid, corresponden a las ventas de dos semanas.

Entre las razones para que las empresas productoras no hayan podido garantizar el aprovisionamiento de otros años durante los meses de menor demanda se encuentran las subidas de precios de las materias primas que necesitan para el desarrollo de su actividad. La electricidad es la principal culpable en esta ecuación, pero no es la única que suma gastos desproporcionados restando todo tipo de beneficios.

En este sentido, Madrid señala que han pasado de pagar «3.400 euros de luz mensuales en nuestras instalaciones a 12.000 euros. La cantidad de electricidad que se necesita para la producción de cubitos de hielo depende del tamaño de la fábrica, pero alcanza valores muy elevados». También han sufrido la inflación los plásticos, cuyo importe se abona trimestralmente. «Antes pagábamos 1.100 euros y ahora 3.400 euros», asegura. Y no son los únicos precios que se han encarecido, porque, «por poner otro ejemplo, un palé de almacenamiento de hielo costaba 6 euros mensuales, mientras que ahora son 24 euros».
Sin margen de ganancias

Ángel López, gerente de Cubi Playa, con sede central en San Pedro del Pinatar, apunta a que la rotura de ‘stock’ se debe a «la falta de almacenamiento por el alto coste de la luz. Con la producción que hay en España es imposible que se responda a la demanda». Es por ello que su empresa solo suministra a los compromisos que ya tienen, hostelería y cadenas de supermercados.

En cuanto al precio final de la bolsa de hielo, reconoce que «hemos repercutido, pero no al precio objetivo, según los gastos que tenemos» y adelanta que «se prevén nuevas subidas». Hasta el momento, gran parte de los productores acusan la venta a pérdidas y consideran que el panorama no mejorará en lo que queda de verano porque las altas temperaturas serán una constante en la demanda. En consecuencia, no saben cómo podrán salvar la época estival.

No obstante, la situación de escasez es generalizada en todo el país y ya se trabaja a destajo para salvar algunas fiestas populares y ferias que podrían estar en peligro por esta carestía.

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